Usos de los hijos del divorcio

Cuando los hijos son objetos post-conyugales en lugar de sujetos con derechos, muchas veces adquieren utilidad para sus padres, al asignársele nuevos roles.
Veamos los usos más comunes:

Mensajero:
Qué uso tan común! -Decile a tu madre que el sábado voy a llegar tarde a buscarte porque tengo mucho trabajo.
Uno zafa de excusarse con la ex y le endilga al hijo la misión. El mohín de disgusto y la queja la recibe el chico, quien en cierta medida es culpable de que nos tengamos que seguir viendo con ella.

Aliado:
-El malo es él y yo la buena, por eso debés de serme leal. Cuando tu padre haga una de las suyas, saltamos vos o yo, pero no se la dejamos pasar, ok?
Después de todo los hijos son de la madre, salieron de su panza y son ellas la que siempre se han matado para cuidarlos, educarlos y protegerlos.

Espía:
-¿Tu mamá está en pareja? ¿Salieron anoche? ¿El tipo ése se quedó a dormir? Cualquier cambio contámelo...
Cómo voy a proteger a mi hijo si no tengo información de lo que pasa en esa casa.

Verdugo:
-El nene no quiere hablarte ni verte hoy. Dice que está cansado...
Con esta lo maté. Así las va a pagar por bajar la cuota y encima pagar tarde.

Juez:
-Mirá, cuando vos eras chiquito lo sorprendí a él con mi mejor amiga. Hacía un montón de tiempo que andaban juntos. Y yo la última en saberlo. Tu padre es así, mentiroso, egoísta. No quiere a nadie.

Representante:
-Son iguales... Vos sos como ella... Hasta te reís igual...
No estoy más con mi ex pero al estar con mi hija siento que son tal para cual.

Amigo:
-Escuchame, Sebas, vos ya tenés 12 años y me vas a entender. Yo salí con esa flaca que me presentó mi amigo y no sabés... La llevé a cenar...
Mi hijo es como mi amigo. Charlamos de todo con él. Soy un padre moderno y piola.

Protector:
-Estoy mal, estoy mal... Quedate conmigo y acompañame.
Mi hijo es tan maduro que a veces lo siento como si él fuera mi padre.

Testigo:
-Vos viste todo, no? Cuando venga la asistente social quiero que se lo cuentes. Le decís todo lo que viste. Y recordá bien que él empezó...
Ahora que Fede creció se le acabó la impunidad a mi ex.

Cobrador:
-Decile a tu padre que te dé a vos la plata para el teléfono. Sino, nos lo cortan...
Seguro que a él no se la va a negar. Además como el nene usa el teléfono más que yo, va a saber reclamar.

Abogado:
-Ustedes siempre dicen que papi es malo, que me va a abandonar como a mi mamá. Pero conmigo es bueno...
Mi viejo es buen tipo y aquí en casa de mi madre siempre tengo que defenderlo porque todos los critican y acusan.

Cónyuge:
-Bueno, Mariano, vos sos ahora el hombre de la casa... Vos tenés que decidir que hacemos con esto...
Cuando estaba mi ex decidía él, ahora que decida Mariano. Para eso es hombrecito.

Comando:
-
Necesito urgente la cámara de fotos para mañana. Vos subís y cuando tu madre está distraída te la guardás para mi, ok?
La compramos cuando estábamos juntos y si se la pido me la niega seguramente. Así, tipo comando, la tengo seguro.

Estos usos, y varios otros más, desvirtúan la infancia de un chico. Lo introducen en la problemática adulta de los dos seres a los cuales el más quiere. Lo obligan a ser leal, o desleal, con uno y con otro.

Los hijos en lugar de ocuparse de sus propios y críticos problemas, y de ser el centro de recepción de ayudas de los adultos para superarlos, se encuentran que lo propio e intrínseco de ellos pasa a un segundo plano, y que la rota relación de sus padres ocupa el primer plano, teniéndolos a ellos como actores de reparto.

Dejan de protagonizar sus vidas para convertirse en tristes partenaires de una lucha ciega, plagada de venganzas y odio. Sobrevivirán, pero la huella en su psiquismo será profunda y, quizás, irreversible.